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miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Debo contarle a mis padres que soy Gay?


La verdad es que la respuesta a esta pregunta la tiene cada uno o una. Nadie más que uno mismo se conoce a sí mismo y a su familia.

Cuando decidí salir del clóset uno de las interrogantes era si debiera contárselo a mis padres, desde la intuición a mi me parecía que era lo que necesitaba.

Luego de haberlo conversado con mis amigos y amigas, de haberme leído todo lo que encontré en internet respecto a la homosexualidad y de cómo comunicárselo a los padres, decidí hacerlo.

En esa época yo tenía 26 años, vivía en Santiago y mis padres en el sur, por lo que viajé por el fin de semana, llegué un sábado por la mañana y recién en la noche cuando ambos estaban acostados, fui a su dormitorio a conversar con ellos. 

En primer término le dije a mis papás que debía comentarles algo muy importante y que era algo que no iba a cambiar "soy homosexual y para mi es importante que ustedes lo sepan". Mi madre se emocionó me dijo que siempre lo intuyó, pero que creía que por mi edad como no lo había manifestado antes no era gay; me acogió y dijo que me apoyaba. Mi padre fue más pausado, me preguntó si estaba seguro, si había estado con mujeres, al señalarle que estaba seguro, me dijo también que me aceptaba, que seguía siendo su hijo.

Luego de abrazarnos les entregué información que había impreso desde internet donde se explicaba qué era la homosexualidad, los debates respecto a su origen, lo mitos e incluso algunos tips para padres que recién se enteran que su hijo era gay.

Mi madre la recibió en silencio y mi padre dijo que me aceptaba y que no necesitaba leer nada, sin embargo comentó algo muy fuera de foco y que está muy mal asociado con la homosexualidad, me dijo que como él era profesor, le ha tocado ver a un par colegas que se enamoran de sus alumnos y que me cuidara de aquello, a lo que yo respondí que ser gay no tiene nada que ver con la pedofilia, que es un mito que ha hecho infelíz a mucha gente. 

Luego de este comentario desubicado me señaló algo se me marcó con fuego, dijo: "yo entiendo que hoy nos dices que eres homosexual, pero te pido que te cuides, sería muy triste que un tiempo futuro tu vinieras nuevamente y nos digas que tienes SIDA, así también te pido que regules este afán de exteriorizarlo, tu nos contaste a nosotros que somos tus padres, pero no es necesario contárselo a todo el mundo y este tipo de cosas puede perjudicar tus oportunidades laborales, frente a dos candidatos igual de buenos para un puesto laboral, esto te puede jugar en contra"

Luego de agradecerles muy fui acostar sin el peso del mundo sobre mis hombros. Semanas después mi papá preguntaba por la información que yo había dejado.

Fue una decisión no contárselo a mis hermanos, estamos todos repartidos en distintas ciudades y no tengo mucho contacto con ellos, que lo supieran mis padres en ese minuto para mí era suficiente.

No quiero dar la idea de que luego de esta conversación todo fue perfecto, surgieron otros problemas frente a los cuales no siempre hemos estado a la altura para solucionarlos, por ejemplo cuando me fui a vivir en pareja 5 años después, que fue el momento en que se concretizó para ellos mi homosexualidad (pero será motivo de otro artículo). Mi madre a pesar de sus prejuicios, dejó primar el corazón y los afectos; a mi padre aún le cuesta aceptarlo con naturalidad.

Como tips importantes humildemente yo diría:

1) Sólo tu sabes si quieres contárselo a tus padres o familia. Busca el apoyo de tus amigos o de algún profesional  adecuado que te apoye en tu proceso de aceptación, esto es lo más importante.

2) Si decides no contarlo, a veces hay impedimentos muy válidos, actuar en consecuencia.

3) Si decides contarlo, primero estar convencido que tu estás preparado para el desgaste emocional que esto va a implicar y para los posibles reacciones que se pueden dar.

4) Generar un momento adecuado para conversarlo, encuadrando el diálogo en que es algo muy importante para tí y que esperas que primero te escuchen para luego poder conversar, hablar desde el corazón.

5) Creo que si uno decide contárselo a los padres es porque está muy seguro, y es importante transmitir esta seguridad, para no generarles incertesas o expectativas erradas a ellos.

6) Escuchar las opiniones, a veces pasa que cuando las personas reciben este tipo de noticias no reaccionan de la mejor forma, o mejor dicho como uno quisiera. En estos casos es importante entender que esto es el inicio de una conversación que quizás durará toda la vida. Lo importante es que ahora es más transparente. 

7) Dejar que prevalezcan los afectos, entender que luego de contarles a tus padres se viene harta pega.

Cuando miro en perspectiva todo este proceso me doy cuenta que todo valió la pena, que ha sido perfecto considerando lo imperfectos que somos en mi familia.

Las páginas que están publicadas en este blog, tienen material y debate sobre estos temas en Chile.






martes, 22 de febrero de 2011

Es una decisión ser Feliz


Esta escena de la Película "Beautiful Thing" o "Dulce Amistad" en español, fue muy liberadora en el año 1999. En aquel entonces tenía 25 años con una pulsión y deseo sexual reprimido, con miedo hasta de pronunciar la palabra "Homosexualidad" incluso para mi mismo, aún no exteriorizaba mi condición sexual a nadie.

Extraño pues si bien vengo de una familia esforzada y machista, como muchas en Chile, mi ideología era bastante progresista, eso hasta que se tocaba el tema de la homosexualidad y me cerraba como una ostra; por miedo, sí por miedo a mi mismo, que me descubrieran, que se me escapara algo que me delatara o abriera la puerta para que me interrogaran Así es que lo único que me quedaba hacer era hablar huevadas y argumentaciones incoherentes con mi pensamiento progresista. 

Ahora sé que luego de toda el agua que ha corrido bajo el puente, mis amigos e incluso mis padres ya lo sabían y esperaron el momento en que yo decidiera exteriorizarlo, tanta energía gastada y todo era más fácil, pero vamos cada uno tiene sus tiempos y procesos.

Volviendo a la película, una de mis compañeras de la universidad, hoy una de mis mejores amigas, sugirió que la fuésemos a ver al cine Arte Alameda. Con susto no le pude decir que no y partimos. Fue la primera vez que vi a dos hombres besándose, además en una historia de dos adolescentes que descubrían su orientación sexual de forma muy natural y con afecto. Vaya a saber uno si esta ida al cine fue una de las cosas que gatillaron mi salida del closet el año siguiente.

Hace 11 años comenzó mi salida del closet y lo más importante, la aceptación de mi mismo y de mi orientación homosexual, no ha sido fácil... no es fácil. No sabría como explicarlo, ya que en su minuto fue más intuitivo que racional, pero finalmente entendí que la autoaceptación  tiene que ver con la búsqueda de la felicidad, ni más ni menos, a pesar de que no cuente con un reconocimiento social para expresar libremente mis afectos, si la gente supiera todo el daño que esta marginación provoca en personas como yo y otros...

Hoy leí que una empresa de Gelatería Chilena tuvo que pedir disculpas públicas porque una de sus vendedoras le dijo a una pareja gay que ella "no atendía maricones", la semana pasada un periodista de televisión también tuvo que pedir disculpas por decirle a uno de los panelistas "no me toquí fleto" en el programa Alfombra Roja. Estamos ad portas de que el ejecutivo presente la propuesta de Unión Civil que reconoce derechos importantes, pues no son todos,  a las parejas gays. Hoy nuestros líderes no han podido seguir haciendo vista gorda en el reconocimiento de igualdad de derechos.

Supongo que la vida nos plantea a todos y todas distintas dificultades, dentro de las cuáles en mi caso fue la aceptación de mi orientación homosexual, yo diría que mi mejor estrategia de sobrevivencia fue decidir lúcidamente ser feliz, amando profundamente, enfrentando mis miedos cada vez con mayor valentía y mis inconsecuencias con humildad y transparencia; tal como dice la canción de la escena escogida  "hacer mi propia clase de música" de lo que me siento felizmente orgulloso, a veces desafino un poco, pero es bella porque es la mía.